Vadeando las burbujas del agua

Itinerario poemático adolescente en busca del carácter reflejo de las cosas


SE LEVANTA EL TELÓN

El escenario, sin suelo y sin fondo, son dos planos que se encuentran. Violáceo e iris sincretizan la vista. La claridad se nubla, donde existe espacio y lejanía, a base de neón y luz polarizada. Focos del interior, como puntos que nacen de pequeños círculos, irradian en la sala haces púrpuras, anaranjados y verdes.

Comienza el cuento: los duendes salen a escena. Un mimo delgado extenso con cara blanca. Calcetas rayadas horizontalmente por níveos colores. La bella hada se contornea insidiosa, con la fina capa que nace rodeándole el cuello. ¿A dónde vas? Apunta su callado a un extremo donde el trovador, a hombros del arlequín, sopla la flauta que mueve un borlón y un cascabel que anuncia: el ratoncito ha salido y lo sostiene una mano en rojo fucsia. Las botellas de los bares vomitan destellos que se abren en el aire y se apagan al caer, goteando. Del centro nace la luz. Blanca Roseta, sentada en una grada: la voz y la palabra. Un queco entre sus brazos. Roció blanco en su corta extremidad, inunda las botitas de un cuento. Y una noche de duendes de sonrisa se abre al nacer, cálida, indefensa, flotando de unas almohada invisible. Inviolable corazón de un niño, de estrellas bordadas, de piel de Platero y valses acuosos De nenúfares rosados sobre su blanda tez nupcial. Diminutas partículas titilan en torno al escenario. La gigantesca concha marina bosteza nácar y ámbar en filtros clandestinos, que no entienden de nada inconcebible. En un lenguaje tan simple y difícil, que el tiempo mata, donde el oso y el gato juegan con la luna y engañan a las brujas que esconden el tesoro.

Las pulgas saltarinas hacen girar la rueda situada en lo alto del cielo. La noria de los sueños, del uno al diez, reparte copos de deseo en pequeños calcetines rotos que tiernamente insinúan. El 1 es la jirafa y medio limón truncado. El 2, ranas bermellón de ojos amarillos con las ancas  saltando y una ancha franja de sus labios en forma de u. El 3, un dado cuyas caras  suman seis y otro montado en la ficha de dominó, marcando siete sobre fondo azul. El 4 es malva con cerdos de lunares. Las cinco casitas del 5 son verdes con una chimenea sin humo y visillos rosa en las ventanas. En el 6 está la sirenita Cree con una estrella de cinco puntas en el pelo y cola de pez púrpura que navega incesante en un mar de rayas violeta. El 7 con polluelos amarillos piando. El 8, lleno de globos de feria, de margaritas que nacen cuando el viento sopla formando la cola del centauro y este corre los montes, en la noche mágica, con un patito negro de panza blanca y un conejito alegre, revolcado en su grupa, de grandes orejas marrones, chupándose un dedo untado en miel.

El ninot de gorro de mago dice que hay gente nocturna que regala retazos de verdad engañosa, en lo más intimo de si, desde el centro de lo oculto. Y sufren la resaca de ser, en las descarnadas mañanas que los mutilan cuando intentan suicidarse. El ninot de gorro de mago espera a que la noche caiga, donde las caras no existen y se cierran las fronteras para los jueces que piden la luz de las entrañas de quienes, volando, se hacen niños  con una capa turquesa con flecos de guirnaldas. Un cisne blanco abre las heridas en frágil paso. Se acaban de enterrar las espadas sin sombra que guardan sigilosas la vida de un muñeco. Y la función comienza para los que ahora despiertan. Para los que ahora sienten la obligación de arropar con un beso, en voz queda, pequeñas canciones de insomnio en los oídos dulces del universo en mantillas.

DE LA SOMBRA O EL CARÁCTER DEL AGUA

DECLARACIÓN PROGRAMÁTICA

En el momento en que concluyó la declaración programática

Esta ha muerto escrita en frágil grafo que ficticiamente perdura, engañando.

Su ser se escapa trenzado en verbos.

Porque K.K. detuvo el brazo y M.M. fue salvado.

Un hombre, afilado como un lápiz,

desgasta su mina, con la que nunca pudo rayar el agua.

De caravanas de polvo y buscadores de oro.

De astas insensibles que agrietan la roca.

De saltos de feria.

De rodantes atisbos.

De tímidos esbozos deslizantes que no calaron en el momento en que fueron.

CANCIÓN DE LA BATALLA

Mi madre y las golondrinas me parieron ciego.

Me soltaron en las eras.

Me sembraron diez acres de espigas cruzadas

para que allí en la batalla cogiese la guadaña.

Hoy , no he vuelto aún de la contienda y

ya mis pies que sangran se sienten resentidos.

Un día tumbado descubrí la luna.

Nubes grises pasan sobre mi costado.

Langostas y gusanos siguen royendo en cada plaga,

en cada sol que me refresca.

No se si la vaca que muge pastará con mi cuerpo.

No se si la luna que finjo se me atragantará un día.

Si se que cuando muera la estaré mirando.

ARLEQUÍN

Al arlequín que reía le falta la cabeza y está de perfil.

Sus puños están agrietados como raicillas de jara.

Los cascabeles que bailando por encima del hombro saltan,

están quietos. Como cuajados.

ME ENCUENTRO ASÍ

Me encuentro así,

simplemente sentado.

En forma de vaca o de serpiente.

Intento deslizarme

por su beige pecho de espuma.

Mejor no pienso nada en esta situación

única en que me escuece el ojo.

La escalera es enorme, es larga,

desértica, monolítica y de granito.

Negro azabache que no huele, ni hedor.

Hay cristales rotos y bolas de guindillas secas.

Moho deshecho que asciende por sus

lados quietos. Y ramas blancas muertas

de arbustos que están gimiendo.

Cada vez que el viento sopla en la escalera

y entra en la gruta donde el monstruo

autista está encerrado: es de noche.

Siento un cosquilleo corpuscular

que me hace bajar, de nuevo,

por el beige espumoso de su pecho.

LA NOCHE QUE TOMARON DIXI

La noche que tomaron Dixi

el sol voló sobre todas las fronteras.

Alguien desarticuló un gaviota,

olvidó la regla ortográfica

que obligaba asentir al criminal.

La noche que tomaron Dixi

restallo en el campanario de la torre

la chispa de los cometas ciegos.

Alguien saltaba desde abajo

queriendo subir a orinar desde lo alto.

HOY LLEGA TU DIOS

Atención que llega el dios.

despertad que llega el dios y va de rojo.

Salid prestos a colocar la alfombra

que él destrozará en dos a su paso,

y sus trozos, llenos de polvo y cieno,

formarán parte de tu relicario.

Para que reces, si, llega el dios, tu dios.

Da a conocer tu bandeja de plata.

Ofrece la mies y la puntilla de tu sábana nocturna.

Esconde ahora tus deseosas veladas obscenas.

Arroja tu carne al sacrificio mortal

¡Atento que hoy llega tu dios!

Cierra tu presa. Derrama en su copa el vino de tu inmolación.

¡Es él quien te visita!

Dile que tormentos apolillan tus nacaradas células.

arrástrate hasta tocar su manto.

Oculta después, bajo estiércol, el oro oxidado que creas robarle.

¡Arrodíllate! ¡Desángrate! ¡Lame mierda!

Que hoy, como herido de guerra, se te presenta.

La pared de tu celda en un puño, llévala a su palacio.

Coloca tu podredumbre, eso que crees más digno,

en la pila del escarnio.

Besa sus testículos, abiertos en canal por un hacha.

¡Y no mires! ¡No mires!

Hoy, por única vez, llega tu dios.

Tu ídolo. el cuchillo de tu pecho.

Hoy está aquí tu engaño, imbecil.

ARMADA LA MARIPOSA

Que no era preciso matar la paloma.

que un mar de llanto

hubo de estallar en las playas de lo indefenso,

para armar y erizar los cabellos

de quienes sólo quisieron dar

los hilos de luz que sus ojos ocultaban.

Y alguien, sin el permiso de las flores,

ni la consideración de mariposas ciegas,

las armó de un fusil extraño,

para matar así, lo único blanco

que aún existía.

Cuando arribado mi barco,

hallé los rostros desconocidos de pólvora,

lágrimas de asalto enjugaron mis mejillas.

LAS FLECHA ROTA

El sollozo del quebranto penetró en el corazón henchido.

Hasta el fondo.

Y la gota de sangre no chorrea.

La flecha ha vencido.

Está ahí. Quiete.

Ha sido lanzada.

Sabemos que hiere abierta en el interior de su pecho.

Permanecerá.

Inmóvil.

Muda.

Adentro.

Hiriendo.

Rota.

Sra. PERKINS

Sra. Perkins (Sistema Reticular Activador Perkins)

dueña del universo.

De excelsa belleza destructora.

Sigo pensando que el sexo de una mujer

rebosa los límites de su propia sensualidad

hasta ser el último hilo del cometa

universal del arte,

el paralelo al instante virtual

del punto amor (Anhelo Muerte Organismo Rusia).

Un pequeño y chismoso diosecillo

está royendo mis calcetas

donde guardo el dinero que no poseo

y los polvos talcos para el culo.

Oh, mente enferma, rey de la nada,

hombre, sombra, estático,

a ti, de ti, intento hablarme.

RETRATO DE SOFÁ CON SEÑORA GORDA

La señora gorda sigue sentada en el sofá.

Nadie hará mover sus sebosas carnes de su sillón barroco.

sus grasientos senos permanecerán siempre mudos.

Llenos de muerte.

Siempre mudos. Llenos de muerte.

AUTOLENGUAJE

Nadie lee los poemas de nadie.

La gente no va por ahí leyendo los poemas de nadie.

Millones de gentes paseadoras escriben poemas en la noche

con un gorro de mago y una túnica de luces

corriendo un velo, junto a su ventana,

donde ningún inquilino se atreve a entrar.

La gente cuando escribe o piensa habla con un segundo ficticio.

todos los diálogos y escritos de la gente

son monólogos angustiosos consigo mismo.

Porque nadie escucha.

Desde la hora cero hasta la última absolutamente,

la inquietud de presentar su ego

invade a los millones paseadores.

desde la hora cero hasta la última absolutamente,

nadie es escuchado por nadie.

Y mueren a borbotones por todas las esquinas l0amentables de la orina.

BORRACHOS

“que ya se fue balando por el derribo de los cielos yertos donde meriendan muerte los borrachos” (Poeta en Nw. York. Lorca)

Hacedores de ensueño y yertos en la sombra de los bares.

Cuando el lobo, viejo de mar, hediondo a basura

estalla desde el vertedero de la tarde

y duerme de risa en quien consume y despilfarra

las arras de su cárcel.

Un tenue sisón de verdes amatistas

pulula y balbucea en la herida y la yaga

que pace como un carnero muerto degollado

de lanas repujadas que esconden terribles lamentos

de ciudades enteras que ocultan la mañana.

Fresa, deslizante, la aurora arrulla.

Una débil luz sobre un poeta muerto

le obliga en su cama al delirio inconsciente.

Porque la rueda gira y no se la detiene

ni transforma en lo ligero de un viaje.

Siquiera un tú la detuviera en un color salvado.

HIEDRA

Hiedra.

En que gacelas sin cuerpo han brotado de las penumbras.

Recreo un sofá rebelde carmesí para el síndrome azul

de los caballos sin patas que hieren salvajes

el reflejo poliédrico del fondo y la figura.

Celosamente apagan cuadros escoceses

de un redondo seno digital.

Cuando menos, desde su impropia gratitud cercena.

Más manos que se estiran, poeta muerto.

Hoy se perdieron los fucsias que al fundirse

provocan transparentes los tropos.

Desestiman la aurora las gacelas sin cuerpo.

Ellos, que tanto piensan, suscitan las penumbras.

Y las escalas de relaciones octavas, y uno al tanto.

Porque faltan, increpo, las palabras sucintas.

En agónica estampida oradan sí,

las gacelas sin cuerpo menudas.

Sugiero invertir. Trastoco lo esquema-estructura.

Debo.

Mastico.

¡Plas!

VIOLADORAS DE RECLUTAS

Mujeres asesinas de gaviotas,

de cuerpo turbio envenenado,

cubierto de luz engañosa, fúnebre,

que estáis mirando y escupís todo el aroma

que mi almohada me inspira.

Espero enterrar el son de vuestros tambores.

Mujeres que yo amo, mezcladas con el odio

y el incienso de la muerte.

Clamad al sol de los niños de azul cielo

inocente que habéis de parir.

Derramad, si osáis, vuestras fauces

de vino en mi taza.

Os amo y me quema.

Os odio y me duele.

No es justa una ciudad en que nictálopes borrachos

no puedan tomar a una puta barata, deambulando

hasta echar el alcohol fuera de las tripas.

EL CICLO VITAL

El ciclo vital que emprende y se apaga,

roza los límites de la presencia.

Hay una muerte aullando,

escondida en el pasto en que descansas.

No es la primera vez que alguien llora.

El tiempo es sangre constante

que arde en tus cotidianas pestañas,

por hoy, por siempre y desde siempre.

Pienso en un si bemol que incoherente suena.

En una gota de lluvia. Una.

SOBRE UNA ROCA MUERTA

Situado en un punto sobre una roca muerta,

estáticamente pálidos, los ojos de un hombre se atreven a mirar.

Un pueblo en silencio insomne es seducido.

La vista que se alza y remonta la llanura,

pace en la fría superficie orgánica, madre tierra y gris.

Sabor a cadáver mutante que no refulge hallarás, si intentas,

en la extensa dolida Mancha que nunca quiso hablarte.

Y subes. Y si alzas como un velo los ojos del hombre solo,

que arriesga una noche, un paisaje verde de una España

partida y húmeda, quieto como un himno sordo,  erosiona lascivo.

Y subes. Y si alzas como humo los ojos del hombre solo,

un continente teñido esconde la sangre suicida del miedo.

Y el ocre de la tierra, si alzas, y el agua helada de sus mares quietos

y el aire cortado de sus cielos, que no corre, te ofrecen su epitafio.

Bombas de muerte que apuntan a si mismas,

graban el ser estando en la extensa lápida terrestre.

Y un planeta, a punto de apagarse, ofrece su sexo

al dios hombre que viola con sus ojos, solo, el riesgo

de una noche en lo alto de un monte, conteniendo la orina.

AOJO

Una ola de odio envolvió su espuma

en el vientre materno de sus labios.

Un ciego atardecer, que esculpe ocasiones,

moldea el verso con que ahora muere.

Insisto en que nadie,

excepto un sol de aguja que penetra,

cuajará jamás la sangre acelerada de sus venas.

Y en su vista, su voz, su pecho y sus manos,

nunca cesará el movimiento.

MUERTE

El hombre corroído por el tiempo,

jamás supo de delfines ni de sirenas mudas.

Su columna vertebral es recta.

Es encorvada.

Recta. Encorvada.

Huye de él, no hay gotas de rocío en sus mañanas.

DE LA LUZ O EL CARÁCTER DEL FUEGO

VIAJE A ITACA

Siento que hayas provocado 3n mí, razones de partida.

En Itaca no habrás de soportar mi sombra.

Pero el olvido también mancha allí la ropa blanca.

Vuelve, que quiero que vuelvas,

es demasiado poco para ser sincero.

Una trampa de silencio,

sabes que en tus oídos comienza a enmudecer.

Como si otra vez, como si de nuevo,

los alacranes inundasen tus playas.

Tu cuerpo es más venenoso que todos ellos.

Tú, deberías enseñarles a matar.

Yo quisiera estar cada vez más lejos.

En Itaca no habré de soportar tu sombra.

Si ahora me inundo y quiebro,

lo pobre que en mis notas flota,

no quedarán resquicios, ni llagas

que necesiten ser curadas.

Las voces del coro construirán un arco

donde el fuego cubrirá todo.

Y la tierra, las órbitas, las masas, la inercia,

habrán de rendirse ante la luz.

CANCIÓN DE LA LIBERTAD

¡Atención! Se acerca el cisne blanco. Estad alerta.

No dejéis pasar una sola llama sobre el espejo del árbol.

Los más bellos se han ido.

Ahora, una estaca sujeta la panza del caballo.

Mi cabeza rodó y quebró el escalón.

Se abrió mi cráneo huero.

dos ratas saltaron con medio seso en sus dientes.

El otro escurrió disecado buscando sangre.

Sangre de neurosis. Neurosis de parto.

Y las uñas negras de odio perforando el infinito.

dividiendo la voz y el silencio.

El aleteo. El silbido ignorante.

Ignorante de ignorar desdichas

ha saltado fiel la tibia mariposa.

Al cambiar de rostro ha esquivado

el cuchillo de la tarde dirigido al corazón.

Muerde otra vez las llagas de esta oscura caverna.

Rasga tu carne hasta sangrar con el retroceso del tiempo.

Vuela alto que el cisne llega.

Tápale la nariz y permanecerá dormido. Luego suelta.

Siente el picotazo que tañe en tus neuronas.

Desnuda tu bandera y tu mito.

Clávatelos en un pie al andar.

Retuércete sin pensar que aún vives.

En tus senos, la locura del silencio camina donde quiere.

Tienes derecho a sentir que eres libre.

NATURALEZA OPUS 23

Tumbado en la hierba.

La orquesta del viento.

Árboles, rió y luna acordes.

Mente de ángel flota.

Adiós gallego a vuestra tierra.

Recorta el sol.

Opus 23 Rimsky Korsakov.

Una pluma es el día para luz de grana.

Bostezo de ova en tu sueño.

¿Qué contemplas dulce?

Tiemblas.

Has venido a mí azul.

Claro estás presente ahora.

Inundas.

Discurrir sencillo sin prisa. Aturdes.

Amas.

Trova lentamente tu figura de polen.

Armonía de niebla sucedes.

Glosas el sol.

Abres. Cuento oriental.

UN SOL SE OCULTA EN TU CABEZA

La historias de almanaque destruyeron los mitos

mucho antes que lo hicieran los del Círculo de Tiza.

Todas las muchacha de Ausburgo

resultan poco atrayentes.

Sus destinos, joyas y ropas de cama,

las tienen medio muertas de miedo.

El niño quedó solo en la casa.

La criada limpiaba el cobre.

Los soldados, borrachos, estaban dispuestos

a no dejar títere con cabeza.

El rojizo resplandor de la casa que arde

enrojeció sus mejillas.

Con gran pesar de su corazón, los que allí habitan,

jamás tuvieron intención de marcharse.

El anciano, con ojos de pescado,

ha comunicado que el techo se hundió.

Los que dentro, aún seguían respirando,

degollaron los últimos pavos de nochebuena.

Todos comprendieron que sus derechos

no iban más allá de lo vivido.

Nadie se movió.

Y la casa, ya en cenizas, no volverá a construirse

sobre sus antiguas piedras.

Un sol, oculto en sus cabezas, aún seguirá latiendo.

LOS PANTALONES DE MARTA

Beige.

De ciento treinta y seis mil rayas.

Ninguna de ellas he mojado en el café con leche vespertino.

Los he visto tumbados.

Sentados.

Corriendo imaginado.

Quizás un día se suelten los colores,

desayune con zumo de naranja,

muerda los punteos del alba,

cene la luz del mediodía.

NAOMI

Saltando el charco.

Cantando la muchacha dulce.

No era como las cigarras orquestales de la siesta veraniega.

Mas bien espejo.

Como las romas buganvillas

que bordan los trópicos.

Como ella.

El dulce sinfín de la primera noche.

Con el pelo suelto que no enturbia,

ni ensucia los besos escondidos de Ofelia.

Naomi, brisa que susurra insistente

en las alcantarillas de la ciudad.

Y sus cantos, que espantan a las ratas,

no podréis decir que no arrullan.

Incluso lloviendo de punta sobre los esconchos de la pared,

“le bateau ivre” seguirá navegando con la quilla rota.

Las estrellas emiten un suave fru-frú.

El alma de Naomi tiembla en los embarcaderos.

ESTUVE A PUNTO

Estuve a punto de matar a un hombre.

Al ver mi brazo alzado sobre su pecho,

no se atrevió a mover los labios.

Y lo amé.

MORIR DE TU CUERPO

Dame tu cuerpo.

Las campanas de la torre tañirán a muerto

si no te tomo esta noche.

Un tesoro tengo guardado esta noche.

Sonará todo lo bello de las viejas canciones.

Pasarán por tu mente todos los parajes de arboledas secas.

Las fugas de sol y los sauces, volverán.

Venceremos.

Hasta el humo de la chimenea sabe.

Y tú y yo, de aquí hasta el alba, ahogados en la luz.

DUENDE

A veces un hombre es un hombre al mostrarse como un niño.

Nada hay que detenga la lógica.

Salvo un fuerte sol huidizo y escaso

que penetra en las cisuras

desde la mente a lo inconcreto.

En este preciso instante, virtual del arte,

algos subversivos que empujan te hacen comprender.

Y el caballo de Federico,

blanco de luna con las crines prolongadas,

trenza los hilos de la marioneta,

que aparece como humana

en la desértica cotidianeidad rutinaria.

Y tú, como un duende que domina, azul.

Ahogas la infinita y angustiosa espera

falseando la muerte que en ti se extiende inevitable.

Sólo así, de vez en cuando,

iluminas a escondidas las raíces del sueño.

DEL NACAR O EL CARACTER DIAMANTINO

ALEGATO DIAMANTINO

Había escrito tantas inalcanzables cosas

desde el rincón nocturno de sus sueños,

que llegado el lamentable y ficticio día

en que hubo de presagiar sus muertes,

optó no apretar el gatillo sobre su sien,

y marcharse, sin decir nada,

al maravilloso océano diamantino del universo.

DE MÁGICAS PALABRAS

Las trompas de los elefantes sagrados

rezuman de palabras mágicas.

Se recoge su eco en los cielos violáceos.

De los furtivos asesinos. De sus encorvados colmillos.

De un viento infernal. De matrices usurpadas.

De silencios en oídos que estallan.

De mulos que de un carro tiran.

De sarcásticos visionarios.

De pasacalles que escurren, un color se escapa.

En la voz oxidada de una flauta quedan.

Son, reverberando en los rincones más ocultos

de la espesa luna.

Llegan hasta si los verdes anaqueles que encierran el rito.

Abrahán sostiene el cuchillo de un pueblo

condenado a vagar en un mar de olas mensajeras

y mareas de verbos sin cuerpo

que jamás se detienen para ser fijadas.

Palabras en polvo de nieve se extiende y cubren

lo vivo inexplicable.

ESTADELLA

Habíamos embarcado en tonos azules

en aquel navío hacia los mares perlados.

En una mañana clara o quizá una noche blanca.

Entre el profundo cañón que conducía por detrás

al pubis de Marilyn Monroe.

Dulce flor del jardín de octubre.

No es fácil persuadir al beso.

Dulce flor del jardín de octubre.

Diosa embelesada.

Diosa embebida.

Astarté y los confines del miedo.

DIRECCIÓN IRREVERSIBLE

Desde el momento en que hube de tomar

aquella dirección irreversible,

construí sin descanso

el universo necesario para flotar veloz

como el ave misteriosa.

No importa donde deba estar.

No importa el espacio obligado en que subsista.

Puedo ir y venir fluido.

Del norte al sur.

De la luna al sol.

En cualquier punto aislado en que burbujas de agua me transporten.

No importa el espacio obligado en que subsistes

una vez cruzado el mar.

LA CIUDAD DE LOS CORSARIOS

En la ciudad de los corsarios hay un olor distinto.

En la noche encallada, la luna refleja en el agua

y se encienden las luces que iluminan azulando el castillo.

Sientes, en lo alto de la muralla,

que un barco pirata saquea, incesante,

la hiedra de las piedras que detienen el avance del mar.

Hay un olor mezcla de cuero y pescado

que envuelve a quien allí habita.

el reflejo de la luna por siempre te acompaña.

ALEGATO INMORAL

Estoy completamente seguro

que tampoco es esta la última vez,

el último momento de mi existencia,

tal y como soy capaz de imaginarlo.

Cualquier sagaz posible lector

pudiera hallar tras lo dicho

el alegato de su propia inmortalidad.

EL NINOT DE GORRO DE MAGO

Para un ninot el tiempo no existe.

Un instante puede no ser cuando activa una lágrima.

En un instante, un ninot con gorro de mago,

puede nacer o morir, saltar o menguar.

Para él, lo más importante es un cabello.

Un pelo será trenzado en calma eternamente.

Las estelas cósmicas anidarán hasta morir blandamente

en el interior de su espeso follaje.

Un ninot es un ave cuando la catedral está cubierta de pájaros.

En las frías mañanas en que el sueño pesa entre sábanas metálicas que se adhieren.

Sábanas cruzadas de extremo a extremo por hilos de relojes de prisa.

Un ninot tiene cuerpo de trapo.

Sus hilos purpurinos constituyen el filo del viento.

Es remontado a estratos más cálidos

donde la escarcha no erosiona y rompe sus figuras.

La bandera de un ninot es blanca de nácar con flecos morados

y haces amarillos de tenues verdes amatistas.

Un ninot es cuerpo de rayo que zigzaguea sin parar.

Sin techo, ni rincón. Sin olor, ni color, ni forma.

Vuela. Diríase que no existe. Más vela el insomnio

de quienes fingiéndose vivos se hacen cadáver en la sombra.

Es solo una persona para vivir sola y una multitud para un desfile.

Un ninot de vela de barco no es un ser eléctrico.

Solo sus ojos mitigan.

Las gafas de un ninot invierten las miradas que en su interior brillan.

Su introspectiva luz le alumbra.

Es el grafo que nada extraña a quien nunca el nido de la loba abandonó.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: